El caso de dos ciudadanos franco-sirios desaparecidos en los calabozos de Bashar al Asad se lleva ante la justicia

24/10/2016
Comunicado
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(París) Esta mañana, la FIDH y la LDH, en nombre de Obeida Dabbagh, han presentado ante el fiscal de la sala de lo penal especializada en crímenes contra la humanidad, crímenes y delitos de guerra del tribunal de primera instancia de París el caso de la desaparición forzada de su hermano y su sobrino, Patrick y Mazzen Dabbagh, dos ciudadanos franco-sirios. Fueron arrestados en noviembre de 2013 por los servicios de inteligencia de las fuerzas del ejército del aire sirio y se encuentran desaparecidos desde entonces.

En el documento presentado ante la Fiscalía, nuestras organizaciones se unen a Obeida Dabbagh para pedir la apertura inmediata de una investigación judicial sobre los hechos que, en su opinión, son delitos de desaparición forzada y de tortura, constitutivos de crímenes contra la humanidad.

"Esperamos que el fiscal de la sala abra, lo antes posible, una investigación judicial sobre estos hechos de extrema gravedad, que reflejan la amplitud de la represión que afecta al pueblo sirio desde 2011", han declarado nuestras organizaciones. "Ante la imposibilidad de recurrir a la Corte Penal Internacional para los delitos perpetrados en Siria, ya es hora de que las autoridades judiciales de terceros países abran investigaciones sobre los crímenes cometidos por el régimen de Bashar al Asad."

Nuestras organizaciones recuerdan que el Ministerio de Asuntos Exteriores se había dirigido a la Fiscalía, que había abierto una investigación preliminar en la sala de lo criminal especializada en crímenes contra la humanidad, crímenes y delitos de guerra del tribunal penal de París en septiembre 2015, a partir del informe César. Sin embargo, la sala carece de los medios necesarios para avanzar tanto en este asunto como en los demás que se han presentado.

"Es urgente que las autoridades francesas, tal como han hecho algunos de sus homólogos europeos, aporten por fin a la sala los medios necesarios para llevar a cabo sus investigaciones eficazmente," han declarado nuestras organizaciones. "Así podremos medir la voluntad real de las autoridades francesas de luchar contra la impunidad de los delitos cometidos en Siria".

Hasta hoy, se ha recurrido a algunos tribunales y grupos especializados en crímenes internacionales en relación a los delitos cometidos en Siria, situados principalmente en Suecia, Alemania, Reino Unido y Austria. Sin embargo, estas investigaciones y enjuiciamientos no se refieren a delitos imputables al régimen de Bashar al Asad.

Nuestras organizaciones han declarado que "La lucha contra la impunidad y para que se haga justicia por todos los crímenes de los que ha sido objeto la población siria serán fundamentales para la resolución del conflicto en Siria."

Los hechos:

Patrick Abdelkader Dabbagh, de veinte años y estudiante de segundo año en la facultad de letras y ciencias humanas de Damasco, fue arrestado el 3 de noviembre de 2013 a media noche en su domicilio por cinco personas (dos oficiales, dos soldados y un especialista en informática), que afirmaron pertenecer a los servicios de inteligencia del ejército del aire sirio. Afirmaron que debía acompañarles para interrogarle, pero no indicaron el motivo ni el fundamento de la detención...

Al día siguiente, el 4 de noviembre, los mismos oficiales, acompañados esta vez por unos diez soldados, todos armados, volvieron a media noche y acusaron a Mazzen Dabbagh de no haber educado correctamente a su hijo. En seguida le arrestaron, con la excusa de querer enseñarle a educarle. En el momento de los hechos, Mazzen era consejero principal de educación (CPE) en el Colegio Francés de Damasco.

Se llevaron a Mazzen y a Patrick Abdelkader a Mezzeh, el centro de detención de los servicios de inteligencia del ejército del aire. Los dos hombres llevan desaparecidos desde entonces. Mazzen Dabbagh y su hijo Patrick nunca habían estado implicados en movimientos de protesta contra el régimen de Bashar al Asad, ni antes del alzamiento popular de marzo 2011, ni después.

El centro de Mezzeh ha sido denunciado unánimemente por ser uno de los peores centros de tortura del régimen. La comisión de investigación internacional de las Naciones Unidas considera que se trata de uno de los centros con la mayor tasa de mortalidad.

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