Acción conjunta para el futuro entre Afganistán y la UE sobre cuestiones relativas a la migración: un nuevo desacierto de la Unión Europea

Bruselas, París. El 4 de octubre, los líderes de Afganistán y la UE firmaron la “Acción conjunta para el futuro entre Afganistán y la UE sobre cuestiones relativas a la migración” [1]”, con objeto de facilitar el retorno y la readmisión en Afganistán de migrantes afganos que se encuentren en situación irregular en la Unión Europea. La FIDH denuncia este vergonzoso acuerdo, negociado en secreto y que vulnera los derechos de las personas migrantes, solicitantes de asilo y refugiadas.

Según este acuerdo, Afganistán se compromete a readmitir a aquellos ciudadanos afganos que “entraron a la Unión Europea o que permanecen en ella de manera irregular, después de que los Estados miembros estudien cada caso individualmente”, con independencia de que acepten regresar a Afganistán o no. Durante los seis primeros meses a partir de la aplicación del acuerdo, los vuelos a Afganistán no deberían transportar a más de 50 personas retornadas forzosas, pero no se limita el número de vuelos.

““La UE ha caído muy bajo al intentar aprovechar la asistencia humanitaria y para el desarrollo que presta a Afganistán para garantizar la readmisión de ciudadanos afganos en su país de origen. Este dudoso acuerdo negociado a puerta cerrada abre la puerta a la deportación de un número ilimitado de solicitantes de asilo cuya petición haya sido denegada. Dada la falta de sistemas de asilo adecuados y justos en algunos países de la UE, existe un riesgo real de que miles de afganos necesitados de protección internacional puedan ser deportados.”

Dimitris Christopoulos, presidente de la FIDH

Los afganos ocupan el segundo lugar en el número de llegadas a Europa desde el año 2015 [2]En 2016, 128 000 afganos solicitaron asilo en Europa, únicamente superados por los sirios [3] Los conflictos armados en Afganistán son la causa del desarraigo de muchas personas. En agosto de 2016 la cifra de desplazados internos ascendía a 1,2 millones, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) [4] El país tiene una capacidad de absorción limitada y sigue presentando una de las mayores poblaciones de refugiados que más preocupan a ACNUR, con más de 2,6 millones de refugiados fuera del país, incluyendo un 95% en las Repúblicas Islámicas de Irán y Pakistán [5]

La retirada de la mayoría de las fuerzas internacionales de Afganistán en 2014 ha llevado a un creciente nivel de violencia. Según la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA), durante el primer semestre de 2016 se dio “el mayor número de bajas civiles registrado por UNAMA desde 2009” con 5 166 víctimas civiles y un aumento constante de las muertes infantiles [6] UNAMA atribuyó el 60% de dichas bajas civiles a elementos antigubernamentales (mientras que el 23% de las bajas se atribuyen a grupos armados progubernamentales). Las mujeres, entre ellas las funcionarias de alto nivel y las defensoras de los derechos humanos, son víctimas deliberadas de amenazas, acoso y violencia. Grupos antigubernamentales y fuerzas de seguridad de Afganistán siguen reclutando niños. Las defensoras y defensores de los derechos humanos, periodistas, profesionales de la abogacía y de la magistratura son blanco de amenazas, acoso y violencia. Estas graves violaciones del derecho humanitario internacional y de los derechos humanos se llevan a cabo en la más total impunidad.

““La falta de seguridad en Afganistán es alarmante, con violencia indiscriminada, ataques suicidas y ataques con explosivos improvisados. El conflicto armado sigue causando la muerte, el secuestro, la mutilación y el desplazamiento de miles de civiles. No se debería deportar a nadie a un país en esa situación. Edulcorar el acuerdo afirmando imprudentemente que el retorno será seguro no hará que efectivamente lo sea. ¿Cómo puede la Unión Europea fingir que se va a respetar el derecho internacional, incluso el principio de no devolución? Afganistán no es un país seguro, es así de simple.”

Dimitris Christopoulos, presidente de la FIDH

En un informe de 2016, la Oficina Europea de Apoyo al Asilo se refirió a la falta de protección contra la violencia en el país de la siguiente manera: “De acuerdo con el Ministerio de Asuntos Exteriores de los Países Bajos, las autoridades afganas no pueden, por lo general, ofrecer protección frente a la violencia, con la única excepción tal vez de la ciudad de Kabul, y únicamente hasta cierto punto.” [7]

En marzo del mismo año la UE llegó a un acuerdo con Turquía que permite la devolución masiva en caliente de todos los “nuevos emigrantes irregulares” desde las islas griegas a Turquía. Este acuerdo ha conducido a infinitas violaciones de los derechos de las personas migrantes, solicitantes de asilo y refugiadas, entre otros del principio de no devolución.

La Unión Europea y sus Estados miembros deberían garantizar que la cooperación en el ámbito de la migración con los países de origen de las personas migrantes, solicitantes de asilo y refugiadas cumple con las obligaciones establecidas en virtud del derecho internacional y europeo de los derechos humanos y del asilo. Asimismo, también se debería garantizar que dicha colaboración no contribuye a ninguna violación de los derechos humanos, ya sea directa o indirectamente. Estas políticas sin visión de futuro se centran en cerrar las fronteras a toda costa y en devolver a los migrantes sin consideración por el riesgo que corren de ver sus derechos humanos vulnerados en su país de origen. Estas políticas no son en absoluto una solución sostenible. La UE y sus Estados miembros deberían abstenerse de llegar a ningún otro acuerdo de cooperación y derogar o suspender cualquier acuerdo ya existente con países que no ofrecen garantías suficientes en cuanto al cumplimiento de los derechos humanos. Es necesaria la apertura de vías seguras y legales para la migración hacia Europa y el aumento, a su vez, de la capacidad de reasentamiento. La prioridad más absoluta debe ser abordar las raíces y causas de esta violencia que provoca que miles de personas abandonen sus países de origen, como Afganistán.

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