UE/Turquía: Las personas migrantes no son mercancías para intercambiar

10/03/2016
Comunicado
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París, Bruselas – La FIDH está consternada por el cínico "intercambio de migrantes" anunciado por los jefes de Estado y de Gobierno de la UE y por el primer ministro turco el pasado 7 de marzo. La FIDH insta a la UE y a sus Estados miembros a que dejen de intentar alejar a las personas migrantes a toda costa y a que, por el contrario, creen canales legales y seguros y aumenten su capacidad de acogida incondicional.

El 7 de marzo, el primer ministro turco, el presidente del Consejo Europeo y el presidente de la Comisión Europea presentaron los elementos clave de un futuro acuerdo entre la UE y Turquía. Con la ayuda de la OTAN, la UE devolverá a Turquía a todas las personas migrantes irregulares que lleguen a través del mar Egeo a partir de ahora. Teniendo en cuenta que los migrantes que llegan a Europa son principalmente sirios, afganos e irquíes que necesitan protección internacional, la FIDH teme que estas personas no tenga acceso a un proceso de asilo justo y efectivo. Las devoluciones colectivas sin evaluar las necesidades individuales de protección vulneran el derecho internacional y el principio de no devolución.

Según el acuerdo, la UE acogerá a una persona siria de Turquía por cada ciudadano o ciudadana siria que devuelva a este país.

"La devolución de migrantes anunciada muestra una vez más que la UE no tiene ninguna consideración por la dignidad y los derechos de las personas migrantes. ¿Debemos recordar a la UE y a los líderes turcos que no se trata de bienes intercambiables sino que se están refiriendo a seres humanos, algunos de los cuales necesitan protección urgentemente? La mera idea de que la UE pudiera condicionar la acogida de personas sirias a la voluntad de Turquía de readmitir a otros sirios resulta repulsiva."

Karim Lahidji, presidente de la FIDH.

Según los jefes de Estado y de Gobierno de la UE, para que este acuerdo sea ‘legal’, Europa debe garantizar que Turquía tiene estatus de ‘país seguro’. El mismo concepto de ‘país seguro’ no tiene sentido desde el punto de vista del derecho internacional, ya que la necesidad de protección internacional tiene que evaluarse según la situación personal de una persona demandante de asilo.

"Bajo ninguna circunstancia puede considerarse a Turquía como un ‘país seguro’ para las personas migrantes. La decisión de la UE de cerrar los ojos ante el deterioro de la situación de los derechos humanos y la falta de un sistema adecuado de asilo en Turquía no significa que sea un país seguro. Las personas refugiadas pueden correr el riesgo de ser deportadas, en clara violación al principio de no devolución. Lamentablemente, esta decisión muestra solo que la UE, para externalizar su responsabilidad, está cediendo al chantaje de Turquía utilizando a los migrantes como moneda de cambio."

Geneviève Jacques, FIDH responsable de misión sobre los derechos de las personas migrantes.

Según el presidente del Consejo Europeo, los "días de la migración irregular en Europa han acabado".

"Imaginar que el cierre de las rutas de los Balcanes occidentales sin ofrecer alternativas seguras disuadirá a las personas migrantes de llegar a Europa no pasa de ser una mera ilusión. Únicamente empujará a los migrantes a tomar rutas peligrosas y conducirá a más violaciones de los derechos humanos y a más muertes. El primer ministro turco y los jefes de Estado y de Gobierno de la UE acordaron que eran necesarias acciones "decididas", pero este acuerdo no es en absoluto decidido, sino que continúa con la misma actitud corta de miras de la UE centrada en su seguridad y en la externalización de la responsabilidad. Ya es hora de que la UE adopte un enfoque de la migración basado en los derechos humanos, proporcione canales seguros y legales para entrar en Europa y mejore su capacidad para aceptar migrantes incondicionalmente."

Dan Van Raemdonck, secretario general de la FIDH.

El acuerdo final entre la UE y Turquía se decidirá en el encuentro del Consejo Europeo previsto para el 17 y 18 de marzo.

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